miércoles, 17 de julio de 2019




Viaje a Kosice (Eslovaquia)


Día 0:

Mi compañero Benjamín y yo partimos hacia Kosice (Eslovaquia) con el objetivo fundamental de conocer cómo se gestiona en un gymnasium de allí el programa bilingüe. La estancia programada era de tres días lectivos.
El modo de llegar a Kosice desde aquí pasa o bien por Praga o por Budapest, es fácil suponer que haríamos las dos cosas, fuimos por Budapest y regresamos por Praga, como corresponde a dos viajeros con ganas de aprovechar las oportunidades que se les presentan.
Salimos de Badajoz a las ocho de la tarde de un sábado, llegamos en la madrugada del domingo a Budapest y, una vez que amaneció, después de un reconfortante desayuno, nos dispusimos a conocer esta histórica y preciosa ciudad, con sus puentes sobre el Danubio, el Castillo de Buda, su impresionante Parlamento, su Basílica, su buen ambiente en las calles, gastronomía……veinticinco mil pasos marcó el móvil de Benjamín ese día. A Las seis de la tarde un flexibus nos llevó en poco más de dos horas a Kosice. Nos recibió amablemente nuestro anfitrión Thomas, nos alojamos en la Pension Grand, en el centro de la ciudad y caímos rendidos.



Día 1, lunes:
El lunes a las ocho de la mañana Thomas nos recogió para llevarnos al Gymnasium, la jornada escolar comienza a las 8:30. Una vez allí, nos recibió la Directora, nos puso al corriente del funcionamiento del centro, hablaba castellano, o más bien “eslovallano”, pero nos entendíamos bien gracias además a Thomas que sí habla perfectamente. La primera gran diferencia con nuestro proyecto bilingüe es que el suyo es un Centro que imparte el bachillerato español, y como tal, los alumnos son seleccionados por una prueba de ingreso, durante el primer curso estudian español veinte horas a la semana, las diez restantes son de asignaturas comunes, en eslovaco como repaso de lo aprendido en cursos anteriores. Este curso es como un curso cero, no cuenta en los totales de escolarización. A partir del segundo curso tienen aproximadamente un tercio de las clases de dos asignaturas en español, además de estudiar Lengua y Literatura española e Historia de España. Ya en cuarto, el nivel de español que adquieren es muy alto. Una vez finalizado el bachillerato deben superar una prueba externa, equivalente a nuestra EBAU, realizada por personal de la Inspección española y de la Embajada, además de profesores de español. Si superan la prueba, están en condiciones de acceder a cualquier universidad de nuestro país.
Después de toda esa información, quedamos en que asistiríamos de oyentes a dos clases diarias de los distintos niveles y asignaturas. Ese día fuimos a una de primero, con Thomas, los chicos se presentaron, hablaron con nosotros y nos sorprendió que en abril del primer curso ya tuvieran un aceptable nivel de español. La otra clase a la que asistimos era del último curso, de literatura, estaban comentando ” Historia de una escalera”, de Buero Vallejo, y nos pareció admirable el nivel de expresión y conocimientos.
También nos invitaron a comer en el comedor del Gymnasium, allí comen por ochenta y cinco céntimos de euro, alumnos y profesores. Nos llamaron la atención varias cosas, por una parte, el horario de comida, desde las 12:40 hasta las 14:30 aproximadamente, está abierto el comedor y cada uno va cuando tiene un rato libre, incluso pueden ir en los diez minutos que hay entre cada período de clase. Por supuesto también la comida, es ligera, y ese día tocaba lo que ellos llaman “comida dulce”, una especie de croquetas hechas con una masa de harina y patatas, rellenas de mermelada, es costumbre allí, que un día a la semana se tome ese tipo de comida, eso sí, precedida de una sopa de verduras. En Eslovaquia dicen que con col y patatas se puede pasar el invierno, según nos contó la directora.
Y terminó la jornada de trabajo, Thomas nos llevó de regreso al centro de la ciudad, hizo de cicerone, nos enseñó la Catedral gótica, que es el monumento principal de Kosice, la iglesia de san Miguel, el teatro de la ópera, la Virgen de la Peste…. y nos integramos rápidamente en la ciudad con una cerveza artesana de las que abundan allí. Nos despedimos un rato y quedamos para cenar a las siete, haciendo un esfuerzo de horario por su parte porque normalmente cenan a las seis. Compartimos cena con varios profesores españoles del Gymnasium, y nos sirvió de formación eslovaca también. A las 21:30 terminó la jornada conjunta.



Día 2, martes:
Como ya sabíamos el camino, cogimos el autobús y nos fuimos al Gymnasium, allí nos esperaba Thomas y el resto de los profesores españoles. Tenemos que señalar que el ambiente entre ellos era muy bueno, sin embargo, apenas se veía relación con el resto de profesores eslovacos del Centro. Ese día asistimos también a dos clases, en esta ocasión de Historia y de Física, nuevamente quedamos sorprendidos del buen nivel de los alumnos. Las aulas eran austeras, contaban con el ordenador del profesor y un proyector, y, lo que nos llamó la atención, un sofá en la parte trasera con una mesa y un microondas en el que podían calentar una infusión, no durante la clase, pero como los descansos entre períodos lectivos son de diez minutos, tenían tiempo suficiente. No hay timbre para indicar comienzo y fin de clase, en algunas hay un reloj de pared. Los alumnos al principio se sorprendían de nuestra presencia, incluso se levantaban cuando entrábamos en clase, pero enseguida actuaban con naturalidad. Eran chicos aplicados, atentos a las explicaciones, como suele ocurrir con alumnos de los programas bilingües.
Visitamos las instalaciones del Centro, aunque me quedé con ganas de ver los laboratorios, lo propuse pero no fue posible. Comimos nuevamente en el comedor, y finalizamos la jornada de trabajo.
La educación obligatoria en Eslovaquia comprende nueve años, que suelen ir desde los seis hasta los quince, aunque los padres pueden elegir que empiecen el colegio un poco más tarde. Después estudian el equivalente al bachillerato hasta los dieciocho años, o bien Formación Profesional. Estudiar un bachillerato español en un país tan alejado, en principio del nuestro, nos parecía algo exótico, pero allí no lo veían nada extraño, de hecho, nos dijeron que había en aquella región cinco centros más de este tipo. La cultura hispana, tanto de nuestro país como de Hispanoamérica les resulta muy interesante, y el hecho de estudiar este tipo de bachillerato, les da más prestigio.
Casualmente, en nuestro hostal se hospedaba aquellos días una profesora española de la Facultad de Derecho de Burgos que nos comentó que hay muchos Erasmus españoles en Kosice y muchos alumnos de allí que vienen a España. La Universidad pública de Kosice cuenta con varias Facultades, Derecho, Medicina, Economía, etc. Existe además la Facultad Técnica de Ingeniería, también pública.
Este segundo día, y también el tercero, cenamos con los compañeros profesores españoles y Thomas, nos llevaron a los sitios más caraterísticos de la ciudad, con comida típica de allí y cerveza artesana en todos, como ya señalé al principio.






Día tercero, miércoles:
Como ya era la última jornada de trabajo, tuvimos una nueva reunión con  la directora,  nos despidió cordialmente, nos regaló varios recuerdos de Kosice, repasamos con ella las experiencias de los dos días, se interesó por nuestro Centro y nos emplazamos a una nueva visita. Después de esta reunión, asistimos a las dos clases acordadas del día, esta vez de Química y de Inglés . Comimos y terminamos así la última jornada.
Nos habían hablado de una fuente de agua sulfhídrica que había cerca y, ante mi estupefacción, nos dispusimos a buscarla, la encontramos, e incluso yo, Benjamín no, me atreví a probarla, ¡qué cosa tan desagradable! , lo extraño es que la gente allí le atribuye propiedades curativas y se la lleva a casa en garrafas.
Después de una cena compartida, nos despedimos con pena,  porque al día siguiente nos íbamos a las tres de la madrugada.


Fin de viaje:
Salimos de Kosice en avión a las 4 de la madrugada, con destino a Praga. Teníamos el vuelo hacia Lisboa a las siete de la tarde. Como teníamos previsto, nos dedicamos a visitar Praga, con sus imponentes monumentos, nos llamó la atención los ríos de turistas que un jueves laborable del mes de abril, inundaban sus calles.






Llegamos a Lisboa a las once de la noche.
La experiencia fue muy interesante, espero que también productiva, intercambiar experiencias con colegas de otros países, con otras costumbres, compartir la forma de vida distinta a la nuestra, contrastar las formas de gestionar los Centros, y establecer contactos para futuros intercambios, nos enriquecerá a todos.















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