Viaje a Kosice (Eslovaquia)
Día 0:
Mi compañero
Benjamín y yo partimos hacia Kosice (Eslovaquia) con el objetivo
fundamental de conocer cómo se gestiona en un gymnasium de allí el
programa bilingüe. La estancia programada era de tres días
lectivos.
El modo de llegar
a Kosice desde aquí pasa o bien por Praga o por Budapest, es fácil
suponer que haríamos las dos cosas, fuimos por Budapest y regresamos
por Praga, como corresponde a dos viajeros con ganas de aprovechar
las oportunidades que se les presentan.
Salimos de
Badajoz a las ocho de la tarde de un sábado, llegamos en la
madrugada del domingo a Budapest y, una vez que amaneció, después
de un reconfortante desayuno, nos dispusimos a conocer esta histórica
y preciosa ciudad, con sus puentes sobre el Danubio, el Castillo de
Buda, su impresionante Parlamento, su Basílica, su buen ambiente en
las calles, gastronomía……veinticinco mil pasos marcó el móvil
de Benjamín ese día. A Las seis de la tarde un flexibus nos llevó
en poco más de dos horas a Kosice. Nos recibió amablemente nuestro
anfitrión Thomas, nos alojamos en la Pension Grand, en el centro de
la ciudad y caímos rendidos.
Día 1, lunes:
El lunes a las
ocho de la mañana Thomas nos recogió para llevarnos al Gymnasium,
la jornada escolar comienza a las 8:30. Una vez allí, nos recibió
la Directora, nos puso al corriente del funcionamiento del centro,
hablaba castellano, o más bien “eslovallano”, pero nos
entendíamos bien gracias además a Thomas que sí habla
perfectamente. La primera gran diferencia con nuestro proyecto
bilingüe es que el suyo es un Centro que imparte el bachillerato
español, y como tal, los alumnos son seleccionados por una prueba de
ingreso, durante el primer curso estudian español veinte horas a la
semana, las diez restantes son de asignaturas comunes, en eslovaco
como repaso de lo aprendido en cursos anteriores. Este curso es como
un curso cero, no cuenta en los totales de escolarización. A partir
del segundo curso tienen aproximadamente un tercio de las clases de
dos asignaturas en español, además de estudiar Lengua y Literatura
española e Historia de España. Ya en cuarto, el nivel de español
que adquieren es muy alto. Una vez finalizado el bachillerato deben
superar una prueba externa, equivalente a nuestra EBAU, realizada por
personal de la Inspección española y de la Embajada, además de
profesores de español. Si superan la prueba, están en condiciones
de acceder a cualquier universidad de nuestro país.
Después de toda
esa información, quedamos en que asistiríamos de oyentes a dos
clases diarias de los distintos niveles y asignaturas. Ese día
fuimos a una de primero, con Thomas, los chicos se presentaron,
hablaron con nosotros y nos sorprendió que en abril del primer curso
ya tuvieran un aceptable nivel de español. La otra clase a la que
asistimos era del último curso, de literatura, estaban comentando ”
Historia de una escalera”, de Buero Vallejo, y nos pareció
admirable el nivel de expresión y conocimientos.
También nos
invitaron a comer en el comedor del Gymnasium, allí comen por
ochenta y cinco céntimos de euro, alumnos y profesores. Nos llamaron
la atención varias cosas, por una parte, el horario de comida, desde
las 12:40 hasta las 14:30 aproximadamente, está abierto el comedor y
cada uno va cuando tiene un rato libre, incluso pueden ir en los diez
minutos que hay entre cada período de clase. Por supuesto también
la comida, es ligera, y ese día tocaba lo que ellos llaman “comida
dulce”, una especie de croquetas hechas con una masa de harina y
patatas, rellenas de mermelada, es costumbre allí, que un día a la
semana se tome ese tipo de comida, eso sí, precedida de una sopa de
verduras. En Eslovaquia dicen que con col y patatas se puede pasar el
invierno, según nos contó la directora.
Y terminó la
jornada de trabajo, Thomas nos llevó de regreso al centro de la
ciudad, hizo de cicerone, nos enseñó la Catedral gótica, que es el
monumento principal de Kosice, la iglesia de san Miguel, el teatro
de la ópera, la Virgen de la Peste…. y nos integramos rápidamente
en la ciudad con una cerveza artesana de las que abundan allí. Nos
despedimos un rato y quedamos para cenar a las siete, haciendo un
esfuerzo de horario por su parte porque normalmente cenan a las seis.
Compartimos cena con varios profesores españoles del Gymnasium, y
nos sirvió de formación eslovaca también. A las 21:30 terminó la
jornada conjunta.
Día 2, martes:
Como ya sabíamos
el camino, cogimos el autobús y nos fuimos al Gymnasium, allí nos
esperaba Thomas y el resto de los profesores españoles. Tenemos que
señalar que el ambiente entre ellos era muy bueno, sin embargo,
apenas se veía relación con el resto de profesores eslovacos del
Centro. Ese día asistimos también a dos clases, en esta ocasión de
Historia y de Física, nuevamente quedamos sorprendidos del buen
nivel de los alumnos. Las aulas eran austeras, contaban con el
ordenador del profesor y un proyector, y, lo que nos llamó la
atención, un sofá en la parte trasera con una mesa y un microondas
en el que podían calentar una infusión, no durante la clase, pero
como los descansos entre períodos lectivos son de diez minutos,
tenían tiempo suficiente. No hay timbre para indicar comienzo y fin
de clase, en algunas hay un reloj de pared. Los alumnos al principio
se sorprendían de nuestra presencia, incluso se levantaban cuando
entrábamos en clase, pero enseguida actuaban con naturalidad. Eran
chicos aplicados, atentos a las explicaciones, como suele ocurrir con
alumnos de los programas bilingües.
Visitamos las
instalaciones del Centro, aunque me quedé con ganas de ver los
laboratorios, lo propuse pero no fue posible. Comimos nuevamente en
el comedor, y finalizamos la jornada de trabajo.
La educación
obligatoria en Eslovaquia comprende nueve años, que suelen ir desde
los seis hasta los quince, aunque los padres pueden elegir que
empiecen el colegio un poco más tarde. Después estudian el
equivalente al bachillerato hasta los dieciocho años, o bien
Formación Profesional. Estudiar un bachillerato español en un país
tan alejado, en principio del nuestro, nos parecía algo exótico,
pero allí no lo veían nada extraño, de hecho, nos dijeron que
había en aquella región cinco centros más de este tipo. La cultura
hispana, tanto de nuestro país como de Hispanoamérica les resulta
muy interesante, y el hecho de estudiar este tipo de bachillerato,
les da más prestigio.
Casualmente, en
nuestro hostal se hospedaba aquellos días una profesora española de
la Facultad de Derecho de Burgos que nos comentó que hay muchos
Erasmus españoles en Kosice y muchos alumnos de allí que vienen a
España. La Universidad pública de Kosice cuenta con varias
Facultades, Derecho, Medicina, Economía, etc. Existe además la
Facultad Técnica de Ingeniería, también pública.
Este segundo día,
y también el tercero, cenamos con los compañeros profesores
españoles y Thomas, nos llevaron a los sitios más caraterísticos
de la ciudad, con comida típica de allí y cerveza artesana en
todos, como ya señalé al principio.
Día tercero,
miércoles:
Como ya era la
última jornada de trabajo, tuvimos una nueva reunión con la directora, nos despidió cordialmente,
nos regaló varios recuerdos de Kosice, repasamos con ella las
experiencias de los dos días, se interesó por nuestro Centro y nos
emplazamos a una nueva visita. Después de esta reunión, asistimos a
las dos clases acordadas del día, esta vez de Química y de Inglés . Comimos y
terminamos así la última jornada.
Nos habían
hablado de una fuente de agua sulfhídrica que había cerca y, ante
mi estupefacción, nos dispusimos a buscarla, la encontramos, e
incluso yo, Benjamín no, me atreví a probarla, ¡qué cosa tan
desagradable! , lo extraño es que la gente allí le atribuye
propiedades curativas y se la lleva a casa en garrafas.
Después de una cena compartida, nos despedimos con pena, porque al día
siguiente nos íbamos a las tres de la madrugada.
Fin de viaje:
Salimos de Kosice
en avión a las 4 de la madrugada, con destino a Praga. Teníamos el
vuelo hacia Lisboa a las siete de la tarde. Como teníamos previsto,
nos dedicamos a visitar Praga, con sus imponentes monumentos, nos
llamó la atención los ríos de turistas que un jueves laborable del
mes de abril, inundaban sus calles.
La experiencia
fue muy interesante, espero que también productiva, intercambiar
experiencias con colegas de otros países, con otras costumbres,
compartir la forma de vida distinta a la nuestra, contrastar las
formas de gestionar los Centros, y establecer contactos para futuros
intercambios, nos enriquecerá a todos.












